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Carrito

Por Mariana Olea, Senior Buyer


2016 fue un año lleno de emociones, el primero de Blanc Atelier y de Andrea y mío como socias y emprendedoras. Nos tocó comenzar de manera muy sencilla, al principio fuimos nosotras sólas quienes atendíamos el Atelier en un 100%; fue una experiencia hermosa de aprendizaje y de perseverancia. Los primeros meses estuvieron llenos de incertidumbre, no obstante, la pasión que nos había llevado a abrir este Atelier nos fue enseñando cómo había que hacerse este trabajo. 
Comenzamos por adaptar el Atelier según lo que queríamos para nuestras novias. Elegimos un estilo muy sencillo, con colores neutros y luz cálida, para que nuestras novias se sintieran invitadas. El gran toque del Atelier fueron los racks de vestidos de diferentes líneas, unas españolas, otras americanas y una muy especial que creamos nosotras mismas. 

Por último, diseñamos el “salón de la novia”, un lugar exclusivo para las citas, dónde la novia y sus acompañantes se sintieran cómodas y en un ambiente de lujo para hacer la elección del vestido más importante de sus vidas; si tan sólo hubiera sabido en ese entonces que ese salón formaría una parte muy importante de mi vida. 

Inauguramos el Atelier el 11 de Enero de ese año. Llenas de ilusión empezamos a agendar citas. Gracias a nuestras primeras novias, que confiaron en nosotros y nos permitieron compartir una etapa maravillosa en su vida, pudimos lanzarnos a este increíble viaje que ha sido Blanc Atelier. 

Nadie nos ayudó en un principio sobre cómo atender el Atelier. Los primeros meses nuestro trabajo se hizo con el corazón más que con el expertise, pero puedo decir que nos funcionó. Esos meses logramos crear el know-how para el Atelier y el protocolo que se llevaría en un futuro a cabo por el equipo. Poco a poco comenzamos a ver el avance en el servicio y en lo que el Atelier (que tanto habíamos soñado y planeado) sería. 

No puedo explicar cómo se siente compartir este sueño con nuestras novias. Verlas paradas frente al espejo, con las piernas flojas de la emoción, los ojos un poco cristalinos de las lágrimas de alegría y la sonrisa más grande que se han visto; esos momentos son inigualables. A pesar de haber visto muchísimos momentos como este en nuestro Atelier, cada uno de ellos es perfecto, pues forman parte de una historia de amor única y especial. 

Sin embargo, nada de lo que yo había experimentado en este rubro, me preparó para lo que seguía en mi vida. Ese mismo año, me comprometí con el amor de mi vida y logré vivir el momento que había visto tantas veces en el “salón de la novia”. La experiencia fue increíble.

Entré al Atelier acompañada de mi mamá, mis hermanas Paulina y Andrea; mis cuñadas y mi suegra nos encontraron allí. Nos recibió el equipo de Blanc con bebidas, café, agua, té o vino blanco. Me preguntaron detalles de la boda y eligieron 4 modelos que pensaban me gustarían (ventaja tenían ya que conocían un poco mis gustos). 

Primero me medí un modelo de La Sposa, casa de novia del grupo Pronovias Fashion Group. Cuando me ví en el espejo fue un shock repentino, hasta entonces comprendí el gran paso que estaba tomando. Me enamoré del vestido, no quería probarme más, pero mi familia me pidió ver más. El segundo fue un modelo del diseñador Jesús Peiró. Era un modelo hermoso, de línea A, con detalle de transparencias de encaje, muy vaporoso y elegantísimo. Me temblaron las piernas. “El siguiente”, pidió el público, así que entre al probador a medirme otro modelo. El tercero fue el ganador. Era un modelo diferente de Jesús Peiró, un corte entre línea A y princesa, ya que no tenía mucho vuelo como los cortes princesa tradicionales. Era strapless con el escote entre tejido y un detalle en la cintura con pedrería muy discreto. Me lo probé con la estola que llevaba el modelo y fue entonces cuando por un momento pensé que me iba a caer al suelo, por fin tenía puesto MI VESTIDO! 


No lo dudé más, no quise probarme más vestidos, y ahora sí no me convencerían mi público ya que había encontrado el mío. Iba de la mano completamente con mi personalidad, muy sobrio y elegante, es un vestido timeless. Aunque hubiera visto vestidos más bonitos, que había muchos en el Atelier que a simple vista eran bellísimos, no había uno que me gustara más que el mío; entonces comprendí algo que ahora les comento a las novias, vestidos hermosos hay muchos, pero hay una vestido especial para cada novia. 

Los siguientes meses estuvieron llenos de ilusión y emociones hermosísimas que viví junto a mi equipo Blanc. Atendieron a todos mis caprichos de bridezilla, supieron confeccionarme dos mantillas que iban perfectamente con mi vestido, una estilo catedral, con la que entré a la iglesia, y una media mantilla que llevé en la recepción. Además de aconsejarme sobre los accesorios que se adecuaran a mi boda. 

Esta experiencia de ser parte de las vivencias de ambos lados de la moneda, como asesora de novias y también como novia, me ayudó a cersiorarme que en Blanc Atelier estamos haciendo las cosas de la manera correcta. No hay momento más gratificante que ver tu negocio prosperar, aquel que comenzaste y por el que sientes grandísima pasión. Hemos crecido y aprendido mucho desde ese 11 de Enero, tenemos grandes proyectos futuros e ideas novedosas que queremos incorporar a la industria nupcial de la región. Espero que cada vez más novias nos den la oportunidad de acompañarlas de la mano en una etapa maravillosa en su vida, y seguir haciendo lo que más nos gusta, !hacer felices a nuestras #blancatelierbrides con el mejor servicio y los mejores vestidos!

Lic. Mariana Olea Medellin 


Fotos por Eduardo Gallegos / Fotografía Fina

Andrea Olea Medellín

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